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Cuando la verdadera ventaja está en anticiparse (y no sólo en reaccionar)

  ¿Qué es lo primero que se detiene cuando ocurre una crisis en una organización? No suelen ser los sistemas, ni los procesos escritos, ni los manuales. Lo primero que se tensiona son las personas : quienes deciden, quienes ejecutan, quienes contienen, quienes improvisan. Por eso, hablar de continuidad operacional solo desde la tecnología o los planes de contingencia es quedarse corto. La continuidad real se construye —o se debilita— mucho antes, en cómo preparamos a las personas. En la práctica, muchas organizaciones descubren sus brechas de continuidad cuando ya es muy tarde : la salida abrupta de una persona clave, un conflicto grave al interior de un equipo, un evento crítico, una crisis reputacional o un quiebre interno entre áreas, por nombrar algunas. Y entonces aparece la pregunta incómoda: ¿Estábamos realmente preparados para seguir operando bajo presión? Continuidad operacional, una capacidad humana antes que técnica La continuidad operacional suele asociarse a infraes...

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