Una Visión, Una Opinión... de GoldmanConsultores
Psicólogo Organizacional anónimo en la red, con ganas de analizar y escribir en los temas de desarrollo organizacional, aportes de la psicología a la prevención de accidentes, capacitación, entre otros temas relacionados. Saludos a todos los que visitan esta página y les interesa... si es así, compartamos conocimiento, si no, dejen que siga vociferando en el desierto...visitanos en www.goldmanconsultores.cl
lunes, diciembre 26, 2011
DNC Y PERSONALIDAD ¿DEBEMOS CAPACITARLOS A TODOS?
sábado, noviembre 05, 2011
LAS CONDUCTAS DE RIESGO Y EL VALOR DE LA VIDA.
sábado, octubre 15, 2011
EL SENTIDO DE LAS OBSERVACIONES CONDUCTUALES EN PREVENCIÓN
- Equipo líder no constituido apropiadamente, desmotivación entre sus integrantes, pérdida del sentido o motivación en la tarea a realizar.
- Incorrecta identificación de conductas críticas para realizar la observación en terreno, confundir “conducta” con “condición”, identificar conductas no críticas, etc.
- Interpretar la conducta y no describir la conducta del trabajador, atribuyendo “causas” de las cuales no estamos seguros o que no son del todo ciertas.
- Observaciones encubiertas para “pillar, hacer caer o descubrir in fraganti” al trabajador, lo que claramente genera desconfianza entre los trabajadores e incredulidad frente a las intenciones del proyecto.
- Observaciones realizadas “para cumplir” con la exigencia.
- Datos falseados para “no perjudicar” a los colegas trabajadores.
- Falta de retroalimentación o incorrecto proceder en la devolución de la información, por ejemplo, dando más énfasis a los aspectos negativos que a los positivos, o no buscando soluciones sino culpables.
- Manejo inadecuado de los datos en el procedimiento estadístico, por ejemplo el ingreso parcial o erróneo de los datos, pérdida de información, otros.
- No informar acerca de los avances del proyecto o definitivamente no implementar soluciones a los problemas detectados.
domingo, octubre 02, 2011
BRIGADAS DE EMERGENCIA, BRIGADAS DE EXCELENCIA.
- Capacidad para actuar en situaciones bajo presión, tal como estar alerta, reflejos, claridad en el proceder, otros.
- Ser capaz de tomar decisiones durante las emergencias.
- Tener claridad de las prioridades durante una emergencia
- Evaluar el propio estado de salud físico y mental durante una emergencia.
- Ajustar su comportamiento a los procedimientos establecidos de actuación en emergencia.
- Conocer y comprender el rol que le corresponde al interior del equipo.
- Acatar instrucciones de superiores directos de los equipos de actuación en emergencias.
- Asumir o entregar el mando cuando corresponda.
- Esforzarse por hacer un trabajo bien hecho, con la energía suficiente que permita lograr los objetivos y superar los obstáculos.
- Estar convencidos que las personas son lo mas importante de una empresa.
- Creer que “vale la pena” el esfuerzo asociado a ser brigadista.
- Participar con entusiasmo y coraje en las tareas encomendadas, animando al resto del equipo para que no desfallezca.
- Estar dispuestos a entrenarse y capacitarse permanentemente en los temas requeridos.
- Actuar de manera segura ajustado a procedimientos de trabajo.
- Corregir el desempeño inseguro de compañeros de trabajo.
- Aportar ideas para un trabajo cada vez más seguro.
- Identificar al interior de la empresa aquellas condiciones subestándar que favorezcan la ocurrencia de posibles emergencias.
viernes, agosto 26, 2011
¿CUALES SON LOS PASOS PARA AUMENTAR LA MOTIVACION DE LOS TRABAJADORES? MODELO “NAD” COMO UNA PROPUESTA DE INTERVENCIÓN
La motivación es clave para la producción, calidad y seguridad. Un trabajo “bien hecho” supone una persona que tiene una predisposición (actitud) positiva y una orientación clara de cumplir con las demanda del negocio en los términos antes mencionados.
Por otro lado, las predisposiciones negativas tienen consecuencias igualmente negativas: baja producción, mayor número de errores y mayor probabilidad de sufrir un accidente.
Parece obvio que la clave se encuentra en “cambiar” el enfoque de la predisposición del trabajador, sobretodo hoy, cuando estamos poniendo énfasis en acciones concretas y sistemáticas para abordar la prevención desde el comportamiento.
Una “motivación” apropiada (o adecuada) debiera entenderse entonces como una “predisposición a conseguir un resultado, en este caso laboral, ajustado a estándares, por las consecuencias y beneficios de realizarlo de esa forma y no de otra” algo así como el impulso personal que nos mueve a cumplir “como corresponde”.
Motivación y actitud van de la mano. Son conceptos que resultan estar vinculados en los análisis del comportamiento humano en las organizaciones, y por lo mismo debiéramos trabajar el desarrollo de una cultura segura o preventiva, bajo el cambio actitudinal y el logro de motivaciones “apropiadas”.
Lo anterior nos indica entonces que una intervención en la motivación de los trabajadores permitiría un cambio de impacto permanente, al estar vinculado con las actitudes de cada uno de nosotros. Así, lograríamos asentar un comportamiento esperado en la medida que los trabajadores le encuentran sentido al trabajo y sienten que pertenecen a una organización que los escucha y recompensa su esfuerzo.
Intervenir la motivación no consiste únicamente en repartir bonos, compartir almuerzos o cenas de camaradería, entregar reconocimientos u otros similares. ¿Bastará con un reconocimiento social cuando tenemos sueldos bajo mercado? ¿Tiene sentido un diploma o galvano cuando la relación con la jefatura no es buena? ¿Será suficiente una cena de camaradería cuando las condiciones de trabajo no son las apropiadas? ¿Un apretón de manos del gerente es válido cuando tenemos inequidad interna en los sueldos?...
Claramente, estas interrogantes plantean que no es suficiente contar con estímulos “motivadores” de un nivel, por así decirlo “superior”, cuando tenemos falencias en aspectos “básicos” en la convivencia laboral.
Por esta razón mencionada, y asumiendo que existen niveles en los que podemos clasificar a los estímulos “motivadores”, es que una propuesta de cómo intervenir la motivación de los trabajadores considera tres instancias de diagnóstico y acción que resumen en el modelo NAD (Goldman, K. 2011), sigla de “Nivelar”, “Apoyar” y “Desarrollar”.
PRIMER PASO: NIVELAR
En esta primera instancia se requiere abordar elementos del entorno inmediato del trabajador para poder llevarlos a un estándar “mínimo” que le permita desarrollar sus funciones de manera “normal”. Esto supone un análisis del entorno de trabajo y una modificación de aspectos físicos (del ambiente de trabajo, herramientas, equipos, horarios, turnos, etc.), contractuales y de relaciones humanas. Además, debemos asegurar o tender hacia la equidad interna en compensaciones, claridad de los roles, transparencia en la evaluación y calificación del desempeño, reestablecimiento de las confianzas muchas veces perdidas, entre otros. Se debe tener presente la normativa relacionada en esta materia. Con este primer paso, quizás no motivemos del todo a las personas, pero evitaremos que se desmotiven a causa de condiciones.
SEGUNDO PASO: APOYAR
Una vez que la empresa u organización ha “Nivelado” las condiciones de trabajo, el plan de intervención en motivación ha de precisar cuales son las necesidades de sus trabajadores de acuerdo a ciertas características personales o de su núcleo familiar, hábitos de consumo, endeudamiento, otros, para brindarles el apoyo necesario que disminuya la preocupación o enfoque inapropiado de su atención. El apoyo puede ir desde canastas familiares, capacitación específica, créditos blandos, becas para el/la trabajador/a o sus hijos/as, hasta otros. en este segundo paso, la motivación permite mantener los beneficios alcanzados.
TERCER PASO: DESARROLLAR
Una vez que la empresa ha desplegado esfuerzos para nivelar y apoyar, es hora de permitir que los trabajadores se desarrollen en la organización o a través de ella. El desarrollo profesional puede darse a través de capacitación o formación específica, desarrollo de carrera laboral, proyectos interdisciplinarios, fondos concursables, pasantías dentro o fuera de la empresa, entre otros. El desarrollo personal puede abarcarse desde la incorporación de talleres artísticos, formación de agrupaciones informales (clubes deportivos, grupos de estudio, comité de festejos) entre otros. En este paso, la motivación aparece como una actitud de agradecimiento y predisposición positiva al trabajo como retribución.
El modelo NAD requiere de una serie de acciones previas orientadas a pesquisar y precisar las condiciones mínimas (Nivelar), las necesidades de los trabajadores (Apoyar) y conocer sus deseos (Desarrollar). Además requiere de un trabajo sistémico y conciente de todos los niveles de la organización, sobretodo de las jefaturas directas debido a los estímulos motivadores derivados de la relación interpersonal.
Santiago de Chile, Agosto 2011.
lunes, junio 06, 2011
COMO AUMENTAR LA MOTIVACIÓN DE LOS TRABAJADORES. UNA REVISIÓN DESDE ALGUNAS TEORÍAS DE MOTIVACIÓN
Resumen
La motivación, si bien es un proceso interno, se ve fuertemente influenciada por las características del entorno, ya que este determina en parte las decisiones de acción de cada individuo. Dado esto es que las empresas pueden realizar diversas acciones para aumentar el rendimiento de sus trabajadores, propiciando condiciones óptimas para que cada uno de ellos evalúe a conveniencia los esfuerzos a realizar en función de los beneficios a obtener.
Palabras clave: motivación, producción, desempeño, equidad, gestión, objetivos, metodología, conductas.
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Si bien considero la motivación como un proceso interno de cada uno de nosotros, esta se desencadena en función de la evaluación que hacemos de las variables o estímulos del entorno, considerando nuestros propios intereses y expectativas ante los mismos. Por ende, estar “motivados” es el resultado de la interacción del individuo en un entorno determinado, particular y específico en tiempo y contexto.
En este sentido, es lógico pensar que la motivación tiene un fuerte componente externo, aun cuando no debemos dejar de lado la capacidad de las personas de automotivarse. En los siguientes párrafos analizaré el como, considerando los aportes de las distintas teorías de la motivación, las empresas pueden abordar el tema y aumentar esta variable que incide favorablemente en el esfuerzo y desempeño entregado por los trabajadores en sus puestos de trabajo.
Consideremos pues, en primer lugar, que el trabajo como un ámbito de la relación humana, no solo consiste en un intercambio de servicios por remuneración, sino que también es fuente de satisfacción profesional y personal. Tanto Maslow como Herzberg nos ofrecen teorías bastante argumentadas al respecto, aun cuando la teoría de los “dos factores” (Herzberg), permite dilucidar típicos problemas organizacionales relacionados al tema.
Respecto de lo anterior, muchas empresas generan sofisticados sistemas de compensaciones no monetarias como parte del plan de incentivos (motivacionales), aun cuando no han sido capaces de resolver aspectos básicos de la relación contractual, los salarios, las condiciones de trabajo, la estabilidad laboral, entre otros, lo que genera frustración a los directivos ya que los niveles de rendimiento suelen no aumentar. Es evidente que si bien se generan instancias de “motivación”, no se consideran situaciones que son mínimas y que debieran existir por el solo hecho de generarse la relación contractual, me refiero a los mencionados anteriormente y que están relacionados con aquellos “factores higiénicos”, que al no estar presentes, generan gran insatisfacción, pero que al estar presentes, sólo generan “ninguna insatisfacción”.
Sólo cuando estos factores higiénicos estén resueltos, las empresas podrán motivar a sus trabajadores con acciones de reconocimiento, estatus, realización, entre otros. En otras palabras, la motivación se logra cuando las empresas ven a sus trabajadores como personas que, independiente del hecho que son “trabajadores”, especialistas en un área o dedicados a una tarea o disciplina, requieren de consideraciones del ámbito humano.
Por otro lado, existe un factor subjetivo interesante de analizar. Los trabajadores seleccionan aquellos comportamientos que consideran les permiten obtener resultados esperados, que generalmente están asociados a ciertos objetivos individuales. El rendimiento, por ende, se relaciona con la percepción de alcance real de las metas y de la satisfacción de las expectativas. Según Vroom, estos argumentos son situacionales, por la subjetividad propia de las expectativas y las metas individuales.
Relacionado a lo anterior, la motivación aumentará si los trabajadores perciben que su esfuerzo esta directamente relacionado con el cumplimiento de los objetivos individuales. Si la recompensa es igual a distinto nivel de rendimiento, esforzarse será inútil, ya que no trae aparejado mayores beneficios y por ende el desempeño disminuirá. Esto podría explicar, entre otros argumentos, la exitosa implementación de sistemas de remuneración variable entre las empresas modernas.
Adicionalmente, los trabajadores valorarán todas aquellas acciones que implemente la empresa siempre que se vinculen directamente con el aumentar las competencias que se relacionan con el rendimiento personal y grupal. En este sentido, la pertinencia de la capacitación, por ejemplo, es motivacional, ya que permite aumentar la producción y por ende los ingresos.
La motivación de los trabajadores aumentará, también, cuando su entorno laboral le permita satisfacer necesidades de Poder, Afiliación y/o Logro. Los esfuerzos para motivar deben ser coherentes con estos perfiles.
Muchas personas sienten plena satisfacción al sentirse con las atribuciones de tomar decisiones, dirigir proyectos, personas, en definitiva estar al mando. Este perfil de trabajador suele estar cómodo en posiciones de jefatura, dirección o como trabajadores independientes dueños de sus propios negocios. Identificar este tipo de perfil permite fortalecer los sistemas de desarrollo de carrera laboral que consideran la movilidad ascendente.
Otro tipo de trabajadores se esfuerza por ser parte de algo, sentirse valorado por un grupo específico o estar vinculado a una empresa (marca) en particular. El orgullo de pertenecer es un gran motivador que aumenta el rendimiento para “ingresar” al sistema y que mantiene ese rendimiento cuando se es parte de él. En este caso, las empresas tienen la responsabilidad de potenciar su posición en el mercado y asociar su nombre a ciertos aspectos valorados por las personas que en ella trabajan. También es necesario que exista un plan comunicacional interno que confirme la posición y prestigio de la empresa entre sus empleados.
Los trabajadores con necesidad de logro aumentan su rendimiento cuando las empresas valoran y recompensan los aportes individuales y/o grupales y cuando generan puestos de trabajo con metas atractivas y desafiantes. El rediseño de los puestos de trabajo, la formación de equipos de alto desempeño, el centrarse en competencias laborales, entre otros pueden ser estrategias viables para motivar a este tipo de trabajadores.
Es claro que dadas las diferencias entre estos tres tipos de trabajadores, se requiere de un proceso de identificación de las necesidades y clasificación para diseñar los mecanismos apropiados de motivación, ya que ascender a quien tenga una necesidad de afiliación, o de exigir metas mas complejas a quienes sienten necesidad de afiliación, aumentará la insatisfacción laboral y disminuirá el rendimiento de dichos trabajadores.
Por otra parte y curiosamente, existen evidencias acerca del poder del dinero como factor motivacional que permite aumentar el desempeño, el compañerismo y la dedicación a la organización (Lawler, 1975, citado por Chiavenato, 2000). Para lograr eficientemente esta relación, los trabajadores deben percibir que existe directa relación entre tarea, esfuerzo, remuneración y tiempo en recibirlo para asociar el rendimiento al dinero.
Sin embargo, nos encontramos con un gran obstáculo: las evaluaciones de desempeño. En general y obviando las excepciones, estas evaluaciones no se construyen en función de indicadores específicos por cargo, sino más bien por factores generales y con un alto nivel de subjetividad. Esto impide tomar decisiones de mejora continua y mucho menos asociar rendimiento a compensación. Resalto el hecho de que muchas empresas cuentan con sistemas de evaluación del desempeño bastante avanzados, de mayor complejidad y objetividad.
Existe consenso que en algunos países como Chile, las evaluaciones de desempeño del sector público adolecen (en general) de objetividad o mecanismos específicos centrados en la productividad personal, con incentivo al rendimiento. Esta característica transforma la calificación en una instancia administrativa para lograr la sensación de justicia y equidad más que como un elemento potenciador del rendimiento.
Una forma de evitar la desmotivación de los trabajadores es lograr que exista la percepción de que los esfuerzos realizados en un puesto de trabajo son “justos”, comparados con otros dentro de la misma empresa (Equidad interna), como con el mismo puesto en la industria (Competitividad). Muchos trabajadores disminuyen sus esfuerzos al sentir que trabajan más que otros que trabajan menos y ganan lo mismo. Incluso cuando sienten que se esfuerzan demasiado en relación a las ganancias obtenidas. El resultado de ambos análisis subjetivos da pie aun sentimiento de frustración cuando el trabajador considera no tener alternativas de trabajo, o de la decisión de buscar nuevas oportunidades laborales en otras empresas u otros puestos dentro de la misma.
Lograremos equidad interna si gestionamos las compensaciones considerando el peso relativo de los puestos de trabajo, comparando las funciones de cada uno de ellos a través de un sistema, por ejemplo, de puntajes. Esto permite no solo asignar con mayor objetividad las remuneraciones, sino que aumenta la objetividad y la percepción de equidad entre los trabajadores.
Es inevitable que los trabajadores comparen sus beneficios y remuneraciones con otras empresas. Si bien esto es inevitable, una forma de evitar la desmotivación es lograr un nivel de equidad externa o competitividad con empresas de similares características y de la misma industria. Existen trabajadores de la industria del retail que se desmotivan al compararse con pares profesionales de industria como la Minera. Esta comparación es falaz dado que son realidades distintas. En eso las empresas han de ser cuidadosas a la hora de comunicar sus mensajes motivacionales, tanto como a la hora de buscar comparaciones válidas.
Otra forma de evitar la desmotivación es considerar que dentro de la empresa existen personas competentes y motivadas por el trabajo en si mismo (razones dadas previamente), por lo que asumir la “Teoría X” (McGregor) como válida para todas las empresas es un error. Los estilos de liderazgo y los sistemas de control han de estructurarse de acuerdo a las características culturales de la empresa y de sus trabajadores. Las empresas humanizadas de la teoría Z (Ouchi) se muestran más acordes, en teoría, a las nuevas tendencias en gestión del capital humano.
Para finalizar, es interesante ver como podemos aumentar el rendimiento de los trabajadores bajo algunas prácticas de dudosa moralidad o ética, como la presión psicológica que ejerce una amenaza de despido en un sistema de frágil estabilidad laboral. Si bien se logran resultados, estos han demostrado ser pasajeros, impropios de una sociedad que busca el desarrollo e inconsistentes bajo la mirada de la responsabilidad social y las nuevas tendencias en la gestión del capital humano.
Santiago de Chile, Junio 2011.
sábado, abril 02, 2011
REINCIDENCIA CONDUCTUAL
Los patrones conductuales se consolidan (se mantienen, se vuelven hábitos) cuando generan beneficios superiores a los costos inmediatos y a los costos de cambio de conducta en el tiempo. Podemos decir que somos reincidentes de conductas consideradas beneficiosas. Este mecanismo es altamente efectivo para la adaptación y eficiencia de los seres vivos y de los sistemas, pero se contrapone con la adaptación requerida frente por ejemplo a un estándar que exige llevar las conductas a un nivel de excelencia, que es distinto a la forma en como hacemos las cosas hoy (o como las hemos hecho antes... y que, al fin y al cabo, daban resultados…)
En este sentido, la modificación de conductas se produce entre otras causas, cuando no tiene los beneficios esperados, cuando ejecutarlas tiene un costo mayor que el beneficio, o cuando la conducta pierde sentido para quien la realiza. Y esta modificación puede deberse a un análisis interno y propio (motivación, expectativas, etc), como por presiones externas que incentivan el cambio (normativas, procedimientos nuevos, directrices gerenciales, etc.)
La dificultad para modificar conductas de riesgo que podría presentarse en las empresas podría radicar en que estas no se asocian, directamente, con la ocurrencia de un accidente, sino que existirían correlaciones que indican que las probabilidades aumentan con un mayor número de conductas fuera de estándar. Esto es un dolor de cabeza para la prevención de riesgos, ya que se debe lidiar contra el aprendizaje vivencial del trabajador, que le ha enseñado durante el ejercicio de sus funciones que el realizar conductas de riesgo no trae aparejado necesariamente un accidente, y por lo mismo pierde sentido el mensaje preventivo al no ser “real” (a los ojos del trabajador).
El siguiente es un ejemplo de lo anterior: el conducir por sobre la velocidad permitida en la ciudad sólo aumenta la probabilidad de ocurrencia de una desgracia, y no necesariamente genera un accidente. Estadísticamente, se puede asociar la velocidad como una de las responsables de los accidentes realmente ocurridos, pero no es posible estimar el número de veces que todos los automovilistas de una ciudad o un país traspasa la velocidad máxima sin tener consecuencias fatales. Por lo mismo, un mensaje de conducción segura no tendrá mucho sentido para aquellos conductores que corren día a día sin tener consecuencias negativas, hasta que claro, sufren un accidente suficientemente importante como para hacerlo reflexionar acerca de mantener o no dicha la conducta.
Idealmente, el conductor de nuestro ejemplo anterior debiera aprender acerca de esta consecuencia. Sin embargo, la “reincidencia conductual” (conductas inseguras) ocurre cuando la persona considera que la consecuencia negativa de sus actos tienen una significancia menor o un peso relativo inferior frente a los beneficios que se asocian a la conducta insegura (llegar más rápido a destino, disminuir costos, hacer más recorridos, etc.)
Tras esta “reincidencia conductual”, podríamos encontrar una suerte de confabulación para auto-convencernos de lo “fortuito del accidente”, lo improbable de la ocurrencia reiterada (que se repita la consecuencia), la valoración de esta “experiencia” como un aprendizaje para estar “más atento”, de la sobreestimación de las propias capacidades que “previnieron desgracias mayores”, suerte o de culpar a otras personas o a las condiciones del entorno. Esto refleja un locus de control claramente externo, sinónimo de irresponsabilidad e inmadurez.
La reincidencia conductual también puede ser una manifestación de una actuación improvisada en la empresa, tanto por una evidente oposición a las normas, como por un bajo nivel de supervisión, controles ineficientes o desconocimiento de los procedimientos de trabajo. Eso sin considerar el nivel de competencias de los trabajadores.
La prevención debiera enfocarse en que los trabajadores ajusten sus conductas a los estándares predeterminados, llámense estos de “calidad” o de “seguridad”. Que un trabajador realice sus funciones no debiera llamarse “trabajo seguro y de calidad”, sino que únicamente “trabajo”, donde los conceptos anteriores estuvieran integrados como parte del proceso y no como un adicional. Esto genera una mirada distinta de la forma de supervisar, de retroalimentar y de hacer gestión de las personas, ya que debiera (el supervisor y la empresa en general) potenciar la competencia del trabajador así como el conocimiento del trabajo que realiza, entre otros.
Por lo anterior, la reincidencia en conductas fuera de estándar debe ser abordada identificando las malas prácticas, sus causas, las creencias que las sustentan, junto con establecer las conductas deseadas, para luego generar una estrategia de modificación conductual que integre acciones de control conductual, de capacitación, de participación y de acompañamiento de los niveles de supervisión y de los propios trabajadores entre si. Con esto podemos dar un par de pasos para frenar la reincidencia en conductas fuera de estándar que aumentan la probabilidad de ocurrencia de accidentes.
Santiago de Chile, Abril 2011.