Construir una cultura de seguridad en el trabajo más allá de la capacitación



En el entorno laboral actual, la capacitación se ha convertido en un pilar fundamental para brindar a los trabajadores/as los conocimientos necesarios para realizar sus tareas de manera eficiente y segura. Sin embargo, es crucial reconocer que la mera capacitación no es suficiente para prevenir actos imprudentes o riesgosos en el trabajo. La construcción de una cultura de seguridad sólida va más allá de la adquisición de conocimientos; implica abordar y moldear los comportamientos y actitudes de los trabajadores/as.

Aunque la capacitación proporciona una base de conocimientos esencial, no necesariamente se traduce en cambios actitudinales. La actitud de un individuo en el lugar de trabajo, como siempre he creído, es una "predisposición aprendida para actuar de una manera determinada". Es en este punto donde se hace necesario implementar estrategias que vayan más allá de la simple transmisión de información.

La base de una cultura de seguridad sólida reside en la identificación y promoción de los valores esenciales de la empresa, entre los cuales, evidentemente, debe estar el autocuidado y la seguridad. Estos valores deben estar alineados con prácticas seguras y conductas responsables. Al enfocarse en los valores fundamentales de la organización, se crea un marco que guía el comportamiento de los trabajadores/as hacia prácticas seguras y conscientes.

El ejemplo de los supervisores/as es fundamental en la formación de actitudes. Estos/as líderes desempeñan un papel crucial al demostrar prácticas seguras, fomentando la comunicación abierta sobre seguridad y proporcionando retroalimentación constructiva. Su comportamiento sirve como un modelo a seguir para el resto del equipo, influyendo directamente en la creación de una cultura de seguridad arraigada.

Es muy necesario que las empresas comuniquen de manera clara y efectiva que la seguridad en el trabajo es un tema serio y una prioridad. Esto va más allá de políticas escritas; implica crear un ambiente donde se fomente la responsabilidad individual y colectiva a través de diversas técnicas motivacionales, de refuerzos, recompensas y, por que no, de castigos también (aunque suene feo). Los trabajadores/as deben entender que la seguridad no es sólo responsabilidad de la empresa, sino de todos/as los que forman parte de la organización.

Si bien la capacitación es esencial, construir una cultura de seguridad robusta implica ir más allá de la transmisión de conocimientos. Controlar el comportamiento, atender a los valores esenciales, que los supervisores sean modelos de comportamiento seguro y transmitir la seriedad del tema son pasos cruciales para asegurar un entorno laboral seguro y saludable. La seguridad en el trabajo es una responsabilidad compartida que, cuando se integra en la cultura organizacional, se convierte en un pilar fundamental para el éxito a largo plazo de la empresa y el bienestar de sus trabajadoras y trabajadores.


Ps. Kurt Goldman Zuloaga

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