lunes, julio 14, 2008

ROL Y AUTORIDAD EN EL EJERCICIO DEL LIDERAZGO.

Antiguamente, en culturas como la egipcia, el poder que ostentaba el Faraón provenía directamente de Dios, siendo este (Faraón) su representante en la tierra. Debido a esto, ese “poder” no podía siquiera ser cuestionado por un mortal, quien tenía el deber de obedecer y someterse a divina voluntad sin posibilidad de voz ni voto.

Esta, como tantas otras demostraciones de la aplicación de poder absoluto, implican una escisión (separación) básica y primordial entre quien ejerce el poder y quien obedece. La masa no tiene oportunidad de hacerse representar debido a que las cúpulas administran la maquinaria represiva del sistema (milicia, leyes punitivas, cárceles, justicia, etc.).

Sin embargo las rebeliones, sublevaciones, o más actualmente, las tomas, paros o huelgas ponen en relieve la fuerza negociadora que tienen las personas organizadas por sobre las instituciones. Se demostró en terreno que una actitud conciente de las personas, de alterar el normal desarrollo de sus actividades y funciones entorpece seriamente el logro de metas organizacionales, con las consecuencias que de ellas deriven.

Una muy mala solución utilizada para enfrentar esta problemática es la aplicación de medidas represivas y castigadoras que terminan siempre con maltratos físicos, daño a la propiedad privada y despidos, por mencionar algunos. Esto no es más que el resultado de una dinámica de choque de fuerzas entre empleador – empleado, estudiante – universidad, u otro.

Hoy el escenario es distinto: las personas se organizan para hacer valer sus derechos dentro de un marco legal y un espacio socialmente aceptado, ya que se entiende y acepta la legitimidad del reclamo ajustado a norma. Así, cualquier acción que las empresas emprenden en contra de los derechos de los trabajadores es ilegal y socialmente castigada, lo que se traduce en multas, imposibilidad de adjudicar contratos, alejamiento de clientes, entre otros. De ahí la importancia de los procesos negociadores, las mesas de diálogo y cierres de conflicto.

En este contexto, y en específico el que hace referencia al liderazgo en las empresas, es que las personas que están en posición jerárquicamente superior tienen deberes y responsabilidades en la observación del resguardo de los derechos de sus trabajadores, tanto como de gestionar su desarrollo y desempeño.

El líder tiene un rol fundamental en el logro de objetivos y cumplimiento de metas, ya que se relaciona directamente con las personas que componen la organización, o con aquellas que tienen la capacidad o convicción de poder lograr cambios en cualquier ámbito de cosas. Esta idea nos permite identificar un nuevo actor: las personas que son lideradas.

El liderazgo tiene un impacto directo en las personas y en su desempeño. Pretende que ellas (personas) modifiquen sus conductas hacia un estándar de acuerdo a los valores, metas o convicciones de la organización en la que se encuentran. Esto se da, en parte, a que el líder ejerce autoridad sobre ellas, autoridad respaldada principalmente porque las convicciones e ideales personales son compartidos por el grupo y defendidas por el líder. En este sentido, el líder posee una cuota de poder que los liderados entregan sobre sus esfuerzos o conductas.

Si la autoridad que posee el líder esta determinada en gran medida por la cuota de poder entregada por los liderados, entonces existe una relación funcional entre los “poderdantes” (liderados que entregan poder) y quien/enes ejerce/n el liderazgo. Esta reflexión nos permite ampliar la mirada que hacemos en el análisis de los juegos de poder y explica los cambios que se han dado a través de la historia, desde las tiranías a las democracias.


Cómo conclusión podemos decir que el ejercicio del liderazgo supone un conjunto de acciones y actitudes del líder que permiten orientar los esfuerzos, pensamientos y conductas de las personas a la consecución de metas dentro de estas organizaciones. Todas las organizaciones tienen líderes y la historia esta llena de visionarios que guían el destino de quienes les siguen. Se justifica, bajo esta definición, la existencia de la relación Organización/Líder antes mencionada, y que va a determinar el logro de los objetivos.

Darle importancia a los poderdantes, y enfocar los esfuerzos a encantarlos ha sido la clave para quienes quieres dirigir una empresa, alcanzar un puesto político o derrocar un estado.